Gigantes del Impenetrable

Dicen que llega a los 500 años. Es un palo borracho. Está en el corazón del Impenetrable chaqueño.

Carlos se apoya sobre el mostrador de recepción y con el teléfono cerca de la oreja, responde a El Federal que sí, que en el mediodía chaqueño estuvo haciendo unos 45 grados. Se ríe al escuchar la respuesta desde Buenos Aires, donde la semana pasada la sensación térmica marcó 32. Se sonríe porque para ellos “no es nada”, esa temperatura. Que afloja a fines de marzo. Pero lo cierto es que el aire acondicionado en los hospedajes ayuda y cómo. Mientras tanto se lamenta no haber estado en el preciso momento en el que esta revista hizo base en Villa Bermejito para conocer los secretos del monte impenetrable, del cual con voz amable advierte que conoce cada rincón y que cada año trata de diseñar un circuito nuevo para que los extranjeros que llegan conozcan este lugar en el mundo. Es el dueño del Hotel Eco Tur y reparte su tiempo entre Villa Bermejito y Castelli donde reside y adonde llegaron sus abuelos y sus padres allá pro los años 40 tras los beneficios del “Oro Blanco”. Carlos es Schumann, “como el músico”, aclara. Era la época del cultivo del algodón y muchos inmigrantes se trasladaron desde Buenos Aires y La Pampa con la llegada del ferrocarril. Era el único cultivo que resistía el clima, las altas temperaturas y además, significaba trabajo durante todo el año. “Daban tierras para trabajar. Pero cuando llegaron aquí era monte. Imaginate, ahora hay infraestructura pero en aquel momento había que trabajar a mano. Se comenzaba a limpiar el monte y después las langostas se comían todo”, relata. Al final, se cavaban zanjas y se prendía fuego para terminar con las langostas. De todas formas, hoy este empresario turístico que tiene el hospedaje en Villa Bermejito y dos vehículos preparados para travesías especiales, vive del comercio que maneja en Castelli. Y juega con El Federal desde el teléfono a un desafío hablado sobre lo que pudo conocer la revista en su travesía por el Impenetrable y lo que se perdió por no ir con él como conocedor de su territorio. Hace alarde incluso sobre “Los Gigantes”. Pero, sí, EF estuvo junto a ellos. Y salta enseguida ese tesoro del cual muchos hablan y pocos han visto por estos lares. Se trata de un palo borracho que tiene 10,30 de circunferencia en su tronco y se calcula, entonces un diámetro de 3,20 aproximadamente. Es enorme. Para apreciarlo hace falta alejarse unos veinte metros al borde opuesto del camino. Y desde allí levantar la vista y apreciar su altura. “Fácil tiene 500 años”, -acota Carlos con orgullo-. ”Es histórico. No existen árboles así”. Y además, lee desde el Chaco y por teléfono la resolución por la que trabajó mucho para que la Legislatura chaqueña declare a este ejemplar “Monumento Natural de la Provincia”. Fue el 31 de julio de este año. La charla se extiende y Carlos se entusiasma con la Ruta de la Selva de El Federal y la travesía por el Impenetrable. “Tienen que venir, nosotros acá conocemos cada picada y los “cañones” que son cauces secos de ríos. Pero yo llevo hasta una parte del río Teuco, donde se hace fango terapia”, dice y añade: ”te das baños en el barro. Te acostás y flotas en el barro”. El experto dice que el barro tiene poder curativo y que no tiene “nada” de olor. Que es un color igual que el agua, rojizo y que el agua incluso del río Teuco es pura, pura, “porque es un río que atraviesa sólo una ciudad, Aguas Blancas, en Salta, así es que no tiene nada de contaminación”, concluye y recomienda. Si es invierno hay que esperar al mediodía para zambullirse en el barro que está tibio por el sol. “Te podés tapar toda la cara con barro. Todo el cuerpo... ¿que cómo se enjuaga? Con la misma agua del río si es en la costa nomás, donde está este barro”, dice. Como ejemplo cuenta la anécdota de cuando llegó un funcionario de recorrido para relevar los atractivos del lugar y Carlos le anunció que lo conduciría hasta el sitio donde se hace esta sesión de “fango terapia”. Al parecer, no había convencimiento, pero al llegar a esta parte del río y probar por primera vez los baños de barro, “no quería irse del lugar, terminó sacándose parte de la ropa y se quedaba flotando sobre el barro”, relató Carlos. Es que estás en medio de la nada, vos solo ahí flotando en el barro”, dice. Compro. Si el río está con bastante caudal se llega en lancha durante un paseo a este sitio de spa natural y si no, hay que caminar un poquito hasta el lugar.
La inauguración de los dos hoteles Gualok II y el Portal del Impenetrable se realizó diez días atrás y para todos dará un impulso al movimiento turístico de la región. Aunque algunos hubieran preferido inversiones en Villa Bermejito. El verano es para los veraneantes locales que aprovechan los balnearios junto al río Bermejito que baña estas costas. Y el otoño e invierno son ideales para recorrer el monte del Impenetrable. De los mosquitos, dicen que no hay mucho ahora. Y en relación a la Edición de Gauchos del Impenetrable que publicó El Federal en una edición anterior, Carlos Schumann cuenta que en los alrededores y desde hace unos años se logró trabajar con los pequeños productores rurales con la cría de cabras, el circuito completo hasta el frigorífico que faena en Pampa del Infierno, otro pueblo, de mayor población que donde estamos. “Todavía quedan las familias que crían los cabritos criollitos, se saca entre 7 u 8 kilogramos de carne; pero con los chivos de raza se alcanzan los cien kilos de carne”, asegura. Hay entusiasmo en todo lo que cuenta Carlos. Pero por sobre todo, promete recorridos nuevos por el Impenetrable. Hay travesías de dos días o de ocho horas. También combina el paseo con navegación en el catamarán que tienen amarrado en un embarcadero cerquita del camping municipal. Mientras tanto, el camino por el Impenetrable se angosta, se cubre de monte y después del Palo Borracho gigante del Impenetrable hay cactus del tamaño de un edificio de dos plantas. Click. Foto