En el Chaco ya siembran sin tierra

Con la hidroponia, un sistema que germina la semilla a través de la humedad, en 12 días el productor puede tener avena, sorgo y maíz para los animales. Quieren instalarlo en El Impenetrable. El Federal viajó a Makallé y te muestra el paso a paso del proceso. 

La tarde otoñal y de calor se va mudando a una noche algo fresca, pero sin llegar al frío. Corre una brisa que despeina los árboles y el sol, a pesar de la época del año, pica en la piel. El clima cambia cuando William "Billy" Mayer invita a este cronista a entrar al nuevo habitáculo experimental del establecimiento Juan Penco, de Makallé, a 50 kilómetros de Resistencia, en Chaco para ver el proyecto de Forraje Verde Hidropónico.

Con este novedoso sistema de germinación, el ministerio de Producción del Chaco intenta acercar forraje a El Impenetrable chaqueño, acuciado por estos días por una sequía brutal, y necesitado de alimento para sus animales. Este sistema no necesita de tierra y se vale de humedad y luz para aportar, justo en estos suelos poco beneficiados, forraje en cantidad y calidad para la producción de cabras y ovejas de la provincia, que intenta alcanzar el millón de cabezas.

Ahora, en el invernadero por donde se cuelan rayos de sol, están produciendo avena sin tierra. El proceso es simple: la semilla (la misma que se siembra) se lava, se la desinfecta con una solución de agua y lavandina, se la deja en agua entre 17 y 24 horas, y se la coloca en una cuna durante dos días, en una cámara para darle una temperatura estable. Después se las deja tres días más en bandejas y -aun adentro de la cámara- ocurre la magia: el primer momento de la germinación. De ahí sale al sol filtrado del invernadero, donde se la mantiene -en las mismas bandejas- con un riego que va variando según las necesidades del cultivo. Lo importante es mantener la humedad constante.

La diferencia con el sistema hidropónico radica en que estos cultivos no están todo el tiempo en el agua, sino que los mantienen húmedo durante todo el proceso de germinación. Leticia y su hermano Brian Cabrera son los guardianes de este proyecto piloto del gobierno chaqueño. Conocen al dedillo los detalles, pero saben que les resta aprender. Para eso ensayan.

"No se fertiliza con nada: la semilla se vale de sus mismos nutrientes para crecer", explica Leticia con sabiduría de ingeniera agónoma. "Pero sólo me gustan las plantas". "Es mágico el momento de la germinación: una espera que la semilla crezca", dice, contenta. Para eso le aplican un riego por aspersión que se hace cada dos horas, pero eso varía según la época del año: en verano la temperatura alcanza los 50 grados al sol.

"De acuerdo a los resultados obtenidos en este ensayo tenemos pensado desarrollar cuatro invernáculos más en El Impenetrable", adelanta el encargado del establecimiento. Por lo que se ve, la aplicación no tardará en llegar. Será el momento en que los chaqueños le puedan decir al país que ellos sí son capaces de hacer crecer las plantas sin un sólo gramo de tierra.         

Mirá cómo funciona el cultivo sin tierra: