Niños deben cruzar a nado un río para ir a la escuela

Hace diez años que la comunidad guaraní Chafariz de El Soberbio (Misiones) pide un puente, los niños deben cruzar a nado un río todos los días para poder llegar a la escuela y estudiar. Los maestros les cambian las ropas mojadas, pero no tienen para todos. La realidad es muy dura. Hace unos días atrás se viralizó la imágen de los alumnos cruzando el cauce, a raíz de esto, el gobierno provincial les aseguró que les haría el puente, aunque sin precisar fecha.

Tuvieron que pasar diez años para que el estado misionero oyera el reclamo de la comunidad guaraní Chafariz de El Soberbio que clama y exige la construcción de un puente para que sus niños dejen de cruzar a nado un rio para ir a la escuela todos los días.

Hace unos días atrás se viralizó la imagen de niños cruzando a nado el cauce de un río con sus útiles para llegar hasta la otra orilla para poder ir a la escuela y así tomar sus clases. Estos niños, al igual que 26 familias que integran la comunidad guaraní Chafariz han tenido que vivir así por una década, y esta semana luego de que las imágenes de los pequeños alumnos se viralizarán por las redes sociales les aseguraron, desde el gobierno, que van a construirle un puente.

Ahora habría que ver qué tiempos son los que manejan los políticos, siguiendo con las viejas mañas, es probable que el puente se inaugure unos días antes de las elecciones legislativas de octubre del año próximo. La pequeña comunidad no puede esperar más. Han pasado diez años y en todos estos años los niños han tenido que mojarse con frío y calor por lo menos dos veces al día para ir a  estudiar. Una de las particularidades es que la deserción escolar es baja: los niños prefieren atravesar el río a abandonar la escuela y sus estudios.

La pequeña aldea está en el noroeste de Misiones y la conforman 26 familias de la etnia guaraní Chafariz, se hallan entre San Vicente y El Soberbio. Son 45 los niños que deben cruzar a nado todos los días el río para ir a la escuela y luego regresar a sus hogares, en la selva misionera, donde ancestralmente han vivido. Los integrantes de la comunidad, cansados de no ser oídos, tuvieron que cortar la ruta provincial 13 para visualizar esta realidad que debe avergonzar a la clase dirigencial política misionera.  

"Tienen que cruzar todos los días, no hay puente. Hace diez años que pedimos el puente y no lo construyen. Desde chiquititos aprenden a cruzar nadando y corriendo riesgo su vida", explica en Cadena 3 con una naturalidad que se funde en la resignación la maestra Mali Paniagua, de la Escuela Intercultural Bilingüe N° 905. Su relato nos habla de una Argentina en donde no llegan los sloganes políticos ni las ayudas sociales, una Argentina que olvida a sus habitantes originarios, aquellos que le dieron la identidad a este país. La maestra, nos asombra con un relato crudo de lo que estos 45 niños pasan todos los días: “A veces llegan ellos y te cuentan que el agua le llevó la carpeta, los útiles. Nosotros tratamos de conseguir las cosas o copiarles las tareas. Tenemos muy buenos alumnos y muy responsables, pero llegan con sus ropas mojadas, nosotras tratamos de conseguirles ropa seca, pero no tenemos para todos y muchas veces están toda la mañana o toda la tarde mojados"

El cacique de la comunidad Vicente Méndez, rescata los valores de superación y compromiso de su comunidad, fundamentalmente de los niños que eligen todos los días volver en estas condiciones a la escuela. “No abandonan porque quieren estudiar, y los padres y las mamás no tienen estudios, entonces quieren que sus chicos estudien, por eso hacen el esfuerzo. Cuando está muy crecido el arroyo hasta los ayudan a pasar la ropa"

Mientras tanto, la política promete que ahora a raíz del estado público que tomó la situación de los niños y la comunidad, les hará el ansiado puente, aunque sin precisar fecha. El Director de Asuntos Guaraníes del Misiones Arnulfo Verón explicó que la situación de esta comunidad se debe a que hace algunos años cambiaron su ubicación y que ahora exigen los mismos derechos que tenían en el otro lugar donde vivían. Esos derechos son el agua, salud y educación y un puente. Es claro que para los políticos, pedir todo esto es demasiado, es mucho más fácil aumentarse los sueldos y dietas que solucionar los problemas reales de los habitantes de la tierra que representan.