Balance negativo: subieron un 10% las ventas de agrotóxicos en el 2016

Mientras en todo el mundo la venta de agrotóxicos bajó hasta un 30%, alentado por el gobierno nacional que promueve el modelo productivo con semillas transgénicas, en el año 2016 se vendió en nuestro país un 10% más de agrotóxicos, empresas como Monsanto y Dow ganaron U$S 2700 millones. Este modelo productivo sólo ocasiona contaminación y deterioro ambiental. 

Por Leandro Vesco

El año 2016 cerró con un balance positivo para Monsanto y Dow, pero negativo para la vida en nuestro país: la venta de agrotóxicos subió un 10%, las multinacionales facturaron U$S 2700 millones de dólares, en el año 2015 habían cerrado en U$S 2457,7, el mayor consumo de veneno se originó porque en un año se aumentó la superficie para cultivar. La frontera agropecuaria avanzó en detrimento de los bosques nativos y la modificación del medio ambiente.

Según el titular de Cámara Empresaria de Distribuidores de Agroquímicos, Semillas y Afines de Córdoba (Cedasac) que es quien recopila y estima los datos en todo el país, la venta de agrotóxicos a nivel mundial bajó hasta un 30% pero en nuestro país al aumentar la superficie a sembrar compensó esa bajante de precios. Argentina vive uno de los mayores procesos de desmonte de toda su historia. Para poner sólo un caso, en Formosa en sólo cinco años se talaron 200.000 hectáreas, un ritmo de cuatro canchas de fútbol por día.

En Córdoba, otra de las provincias afectadas por el desmonte y el crecimiento de la frontera agropecuaria y ganadera, se intentó modificar la Ley de Bosques para permitir el desmonte químico y así ganar terreno para la producción. La acción directa de distintas organizaciones lograron frenar la Ley que será tratada en febrero.

"La facturación del sector está atada a los precios internacionales; la decisión del gobierno de dejar de intervenir en el mercado de trigo y maíz y la eliminación de retenciones nos benefició porque la superficie sembrada creció en promedio el 20% y el volumen compensó precios", comentó al diario La Nación Pablo Bertone, titular de la Cedasac.

Los agrotóxicos como el glifosato, endosulfán y el 2,4-D son agentes químicos que se usan para controlar el crecimiento y las malezas que pueden convivir con los cultivos transgénicos de soja, máiz o trigo. En todos los casos provocan daño al medio ambiente y a la salud de las personas que deben padecer desde problemas respiratorios, malformaciones, alteraciones en el sistema nervioso central y la muerte.

La soja además de provocar el desmonte, ha ocasionado que la napa freática de algunos sectores de la zona núcleo pase de estar a 14 metros de profundidad a subir a medio metro de la superficie, originando la casi nula absorción del agua de lluvia. De esta manera, cuando hay precipitaciones, escasas o fuertes los campos y los pueblos se inundan. Los agrotóxicos están presentes en cada eslabón de esta cadena destructiva.

Otro de los factores que alentaron la suba de la venta de los agrotóxicos fue el fuerte impulso que el gobierno nacional le dio a los productores sojeros, bajándoles las retenciones y liberando la importación de agrotóxicos, para lograr una competencia con los productos hechos en el país, determinando una suba en las ventas en los venenos que producen Monsanto y Dow, por ejemplo.

Para Bertone la producción cerealera seguirá creciendo en nuestro país, que ha dejado liberado el uso de químicos y también la extracción de minerales en santuarios naturales, en este modelo productivo hay solo contaminación y deterioro ambiental.