Modelo productivo: tres pueblos de General Villegas bajo agua

A pocos kilómetros de diferencia se viven dos realidades opuestas que tienen algunos denominadores comunes. Por un lado en La Pampa se han quemado ya 800.000 hectáreas de bosque nativo y campos productivos, y más al norte en General Villegas el modelo productivo basado en el monocultivo ha dejado a tres pueblos bajo agua. Leé la nota y conocé cómo la soja origina éxodo y destrucción de la vida rual.

Por Leandro Vesco

A pocas horas de distancia entre una realidad y la otra, 800.000 hectáreas de campo se están quemando en La Pampa, y la región sojera del noroeste de la provincia de Buenos Aires tres pueblos del Partido de General Villegas están inundados, uno de ellos, Santa Eleodora completamente incomunicado. Las consecuencias de la falta de obras hídricas y en especial por la elección de un modelo productivo basado en el monocultivo hacen que el agua caída por lluvia no puede ser absorbida por la capa freática, muy cerca de la superficie.

Piedritas, Santa Regina y Santa Eleodora son tres pueblos que están bajo el asedio de las aguas. En octubre del año pasado El Federal entrevistaba a Horacio Lorenzo, vecino y luchador de la realización de las obras hídricas jamás realizadas y él nos aseguraba que era cuestión de tiempo que la situación que se está viviendo ahora suceda. Hace un cuatrimestre que General Villegas está bajo agua, las razones se pueden ver en el ingreso de agua que tiene por el Río V que llega desde el sur de Córdoba y el volumen de agua que permanece en la napa freática de estas tierras, totalmente colapsadas de agua. Esto origina que el agua corra debajo y sobre la superficie, en el medio de todo esto: los campos y los pueblos, la vida de cientos de familias que ven como el agua lleva su modo de vida.

Estos tres pueblos recibieron 360 milímetros en un par de horas en octubre, y esta semana sólo en Santa Eleodora cayeron 150 milímetros también en unas horas. La tierra aún no había podido absorber el agua del año pasado cuando debió soportar esta última lluvia. Todos los pueblos tienen agua en su casco urbano, y los caminos de acceso se hallan muy comprometidos, sólo es posible pasar con vehículos especiales. Santa Eleodora es la más complicada, ya que el camino de acceso tiene hasta 70 centímetros de agua.

La realidad de este pequeño pueblo de menos de 300 habitantes es cruda. Muchas familias en octubre debieron irse hacia la ciudad cabecera y abandonar sus hogares. Familias que se van de un pueblo difícilmente regresen. El modelo productivo y la falta de obras de infraestructura generan el peor de los males que una pequeña localidad puede tener: el éxodo de sus habitantes. “En algunas casas entró el agua por los baños, en otras se debió poner bolsas para que no entre", comentó el Delegado Municipal que ve cómo su pueblo se despedaza. Ayer tuvieron que evacuar a cinco familias.

Santa Eleodora no tiene cloacas, los pozos ciegos se hallan colapsados por lo que se espera con preocupación que comiencen las enfermedades propias por tener aguas con residuo cloacal a la intemperie. La mitad del pueblo está sin luz por la caída de un rayo. Todos los caminos se hallan intransitables. El volumen de agua que existe en estos caminos crea un escenario desolador: si el agua de octubre aún no pudo irse, con esta nueva entrada de agua esos caminos estarán así por un tiempo prolongado.

Piedritas es otro de los pueblos inundados. Su Delegado Municipal comenta a la prensa: “Los desagües no soportaron y se inundó el 80 por ciento del pueblo en apenas dos horas. Hubo gente que debió autoevacuarse" La salida no es fácil, se intenta hacer en estas horas un canal para que descomprima la situación, pero la máquina retroexcavadora no puede llegar hasta Santa Eleodora, el pueblo aislado que sufre, así como toda esta región las consecuencias por apostar por una producción intensiva que quita a la tierra, entre otras cosas, su natural capacidad de absorción.